El otro día estuve pensando un poco en la vida de la gente, y en como todos le dan un valor distinto. Ya sea porque todas las personas son distintas, o los caminos que toma cada uno divergen constantemente. También podemos relacionar esta capacidad a la ineficiencia del humano al compartir directamente, utilizando un lenguaje como medio, y abusando un poco de la interpretación de pasada. Lo importante es que hay muchas maneras distintas de verlo, muchas posibilidades.
Es ahí cuando pienso que, al fin y al cabo, la gente no es algo en realidad muy particular. Es cierto, vivimos en un ecosistema, en el planeta Tierra. Desconocemos la existencia de vida fuera de esta y consideramos que debemos cuidar la vida como algo preciado. A veces la sociedad, el resto de los animales, todos los vegetales e incluso cada una de las bacterias que viven en nuestro mundo, nos pueden hacer pensar incluso que tenemos algo especial, algo que nos mueve y nos permite idealizarlo.
Pero si dejamos eso de lado, no diría que somos especiales. Creo que simplemente somos.
Prometeo
10 de septiembre de 2015
6 de septiembre de 2015
Planos
La guerra es evidente, y nxs insulta a cada horizonte. El sol ilumina a todxs por igual, y las manos siempre se han calentado por su centro. ¿Cómo es posible entonces, no poder sentir lo mismo al sangrar y ser heridx?
La vida es la única palabra por escuchar, transporte de todo destello, suspiro de alabante manto. Si bien la solitariedad rehuye, aún así nxs despierta a gritos.
La verdadera línea acecha nuestros corazones y se despide tierna, en cada atardecer.
"Si no es hoy, será mañana."
Nosotrxs, ilusxs, seguimos con la esperanza de que aquél día nxs descubrirá. Por mientras, mantenemos tontxs nuestros disfraces.
Anónimx
La vida es la única palabra por escuchar, transporte de todo destello, suspiro de alabante manto. Si bien la solitariedad rehuye, aún así nxs despierta a gritos.
La verdadera línea acecha nuestros corazones y se despide tierna, en cada atardecer.
"Si no es hoy, será mañana."
Nosotrxs, ilusxs, seguimos con la esperanza de que aquél día nxs descubrirá. Por mientras, mantenemos tontxs nuestros disfraces.
Anónimx
O.
Del brote había sido despojado,
no me quedaba tinta por derramar
Mis manos estaban rajadas a cada línea,
y la piedra era lo único que adentro poseía.
La piedra se había apoderado de cualquier desaire,
a cada paso, a cada peso.
Una vez la tuve en la garganta,
a punto de vomitarla por siempre,
con Dios a mi amparo,
pero ni eso logró arrebatármela.
Me la tragué lenta y sin reparo.
En otra ocasión la tuve en mi pecho
encajándose a cada respiro,
hundiéndose bajo cada llaga.
La piedra susurraba muerte,
y el susurro lo hacía propio,
de pensamiento a sueño.
Aunque no morí ni hoy muero,
el miedo fecunda,
el miedo que la piedra desplace al corazón,
si es que en las horas del insomnio,
no lo ha hecho ya.
Anónimo
31 de agosto de 2015
El día es un fierro
El dia es un fierro, y de hielo,
Una arpía cruda y maloliente repleta de escarcha,
Un par de guantes plásticos, un dado transparente,
O un montón de hormigas en la aorta.
Un paraje de plata, un pétalo triste saludando al sol,
Al beso último del muerto,
Al pavo real inocente, crepuscular y absorto
Mirando con dulzura al gusanillo que se esconde
Paranoico en la tierra.
El día es frío, elegantemente frío,
Con túnica rosa y voz de ciruela,
Extiende un manto caoba de multitudes de
Palomas lilas en la atmosfera infinita – (suspira un detente)-
Que es humana,
Metafóricamente humana.
El día que en un santiamén es puro hielo,
Hay una esperanza gris que resalta como rosa,
Bajo el primero o el último rayo de un triste sol
De vil agosto,
caía, sumiso y taciturno, el rocío
púrpura de un montón de diminutas flores.
El día, debía acabar, se tenía que acabar,
Eso iba a suceder, como un pájaro que muere solo,
Pero los muertos se me quedan en las manos,
Respirando cautos y asustados.
Una arpía cruda y maloliente repleta de escarcha,
Un par de guantes plásticos, un dado transparente,
O un montón de hormigas en la aorta.
Un paraje de plata, un pétalo triste saludando al sol,
Al beso último del muerto,
Al pavo real inocente, crepuscular y absorto
Mirando con dulzura al gusanillo que se esconde
Paranoico en la tierra.
El día es frío, elegantemente frío,
Con túnica rosa y voz de ciruela,
Extiende un manto caoba de multitudes de
Palomas lilas en la atmosfera infinita – (suspira un detente)-
Que es humana,
Metafóricamente humana.
El día que en un santiamén es puro hielo,
Hay una esperanza gris que resalta como rosa,
Bajo el primero o el último rayo de un triste sol
De vil agosto,
caía, sumiso y taciturno, el rocío
púrpura de un montón de diminutas flores.
El día, debía acabar, se tenía que acabar,
Eso iba a suceder, como un pájaro que muere solo,
Pero los muertos se me quedan en las manos,
Respirando cautos y asustados.
Hi
Pájaro muerto
Hoy estoy sin ti, de nuevo.
Veo consumirse lentamente el carbón de la estufa
Y su calor es sangre.
Me inclino a él con los ojos cerrados
Y me tiritan los párpados.
El fuego que allí arde; melancólico y viejo
Conserva mi infancia donde tímidamente
Quemaba el queso añejo al lado de mi abuelo
Que ahora es tiempo.
Tu ausencia hoy no es puñal,
Ni herida,
Ni lápida.
Vuelvo a revivir el fuego con un tibio soplido,
Y así como todo se incendia de nuevo
Arde con triste espanto
El recuerdo de tu presencia
Que pronto será ceniza, pájaro muerto.
Veo consumirse lentamente el carbón de la estufa
Y su calor es sangre.
Me inclino a él con los ojos cerrados
Y me tiritan los párpados.
El fuego que allí arde; melancólico y viejo
Conserva mi infancia donde tímidamente
Quemaba el queso añejo al lado de mi abuelo
Que ahora es tiempo.
Tu ausencia hoy no es puñal,
Ni herida,
Ni lápida.
Vuelvo a revivir el fuego con un tibio soplido,
Y así como todo se incendia de nuevo
Arde con triste espanto
El recuerdo de tu presencia
Que pronto será ceniza, pájaro muerto.
Hi
Un montón de torpes pájaros
Ahí afuera hay un montón de torpes pájaros
Posados en la copa de un árbol muerto,
Revolotean y figuran ser ceniza que dejó el otoño,
O un puñado de plumas que despojó un cisne negro.
Se miran incrédulos y no poseen escrúpulos
Para molestar a aquel árbol muerto.
Viles canallas, son epitafios de carne y plumas
Posados en las alturas de un árbol que fue y será frondoso.
El aire los agita. Tambaleándose
Se entrecruzan con el viento y parecen
Bailarinas mancas o gladiolos marchitos
Desprovistos de piedad con aquel esquelético abedul.
Un torbellino los eleva al vuelo,
Pero es efímero el tiempo de su andanza y
Vuelven graznando o como riendo al follaje lapidario que
Les sirve de aposento y fetiche mortuorio.
Tristes pájaros, grotescos hasta la médula
Son la única rosa que nos deja el invierno,
La savia de ese abedul sombrío y pálido,
La belleza metafísica del musgo.
Posados en la copa de un árbol muerto,
Revolotean y figuran ser ceniza que dejó el otoño,
O un puñado de plumas que despojó un cisne negro.
Se miran incrédulos y no poseen escrúpulos
Para molestar a aquel árbol muerto.
Viles canallas, son epitafios de carne y plumas
Posados en las alturas de un árbol que fue y será frondoso.
El aire los agita. Tambaleándose
Se entrecruzan con el viento y parecen
Bailarinas mancas o gladiolos marchitos
Desprovistos de piedad con aquel esquelético abedul.
Un torbellino los eleva al vuelo,
Pero es efímero el tiempo de su andanza y
Vuelven graznando o como riendo al follaje lapidario que
Les sirve de aposento y fetiche mortuorio.
Tristes pájaros, grotescos hasta la médula
Son la única rosa que nos deja el invierno,
La savia de ese abedul sombrío y pálido,
La belleza metafísica del musgo.
Hi
Tiempo
el tiempo es algo pasajero,
es como la corriente que pasa por un río,
como la canción repetida amada para luego odiarla,
no espera a que esté listo; por eso en su vida todos mueren,
es como el cliché más vale tarde que nunca;
nunca fallar, re-escribo en mis memorias pero qué sucederá?
quién encontrará este cadáver de palabras ya muertas por esperar?
le escribo al tiempo; el mismo que pudre mis pensamientos;
el mismo que hace que ame estar más cerca de una muerte;
el mismo que hace que esté mas vivo que nunca.
es como la corriente que pasa por un río,
como la canción repetida amada para luego odiarla,
no espera a que esté listo; por eso en su vida todos mueren,
es como el cliché más vale tarde que nunca;
nunca fallar, re-escribo en mis memorias pero qué sucederá?
quién encontrará este cadáver de palabras ya muertas por esperar?
le escribo al tiempo; el mismo que pudre mis pensamientos;
el mismo que hace que ame estar más cerca de una muerte;
el mismo que hace que esté mas vivo que nunca.
Nicolás Katriansky
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